Rafael Hernández de Dios
Basada en una anécdota personal “Cuando era pequeño, escuché una historia según la cual, si viajabas a Madrid y perdías el último Gato (así llamamos a los autobuses que van desde Villa del Prado, mi pueblo, a la gran ciudad) lo más probable es que te robaran y puede que incluso acabases muerto. Al parecer la capital de España estaba plagada de extrañas criaturas de la noche que asaltaban a los turistas y a los pueblerinos desorientados” - comenta el director, Sola está pensada como el primer capítulo de una serie de acción convencional, o casi. Ana, una joven a la que le gusta escribir que acaba de romper con su novio, con quien iba a viajar a Madrid, pierde el último autobús de regreso a su pueblo y posteriormente le roban el bolso, por lo que se se ve obligada a deambular por la ciudad durante la noche, donde abundan la delincuencia y el crimen. Aliñado con multitud de canciones pop de todos los tiempos, hace uso de la voz en off para incorporar una suerte de monólogo interior literario y existencial cuya narrativa pretende interpelar al espectador acerca de los límites del relato ficcional y la propia vida. El vestuario y la caracterización contribuyen a crear una atmósfera relativamente irreal, tanto en los exteriores como en los interiores, de una especie de cuento de hadas gamer vintage videoclipero pop onírico existencialista anime depresivo.
12/9/20253 min read


¿Qué inspiró inicialmente la historia de tu última película?
No creo en la inspiración. Simplemente tenía ganas de grabar algo y recordé esa vieja leyenda que se contaba en mi pueblo acerca de Madrid y que en muchas cosas es cierta. Había paseado mil veces por las localizaciones con Walter y las conocía de memoria. Tenía el equipo y me quedaba algo de dinero. Luego se me ocurrió la idea de los plásticos y de las telas, las pulseras y todo el look un poco sobre la marcha.
¿Podrías explicarnos tu proceso creativo, desde la idea inicial hasta la película terminada?
Pues normalmente voy paseando por la calle y escribo notas en mi teléfono de manera compulsiva acerca de mil asuntos. Algunos coinciden y se juntan y salen diálogos y tramas coherentes con una historia. En este caso creo que todo está relacionado con la lectura de las ilusiones perdidas de Balzac.
¿Cómo desarrollaste el estilo visual y el tono del proyecto?
Había trabajado con el mismo esquema de iluminación en interiores en Always Lost me pareció que quedaba muy bien y seguí con esa idea. Realmente me gustan mucho las luces esas.
¿Cuáles fueron algunos de los mayores desafíos que enfrentaste durante la producción y cómo los superaste?
Pues me costó mucho trabajo controlar mis nervios porque por esa época todavía bebía mucho y me drogaba frecuentemente. Actualmente estoy desintoxicado, pero verdaderamente era muy difícil controlar mis paranoias en ese momento de mi vida. Estaba totalmente destruído por dentro. Era un animal.
¿Hubo alguna escena o momento en particular que fue especialmente difícil —o gratificante— de filmar?
En la plaza mayor nos robaron parte del equipo y al actor la cartera. Fue muy metacinematográfico. Una vez dormí allí entre cartones hace años. También lo hizo el buscón de Quevedo.
¿Cómo abordaste el casting y el trabajo con tus actores para dar vida a los personajes?
Conocía a la actriz de mis dos anteriores trabajos. Es una persona tan dulce, inocente y trabajadora que realmente es la única con la que era incapaz de ser estúpido y cruel.
El cine independiente a menudo requiere mucha ingeniosidad. ¿Qué concesiones o soluciones creativas tuviste que hacer durante el proceso?
Todas y ninguna. Al no tener jefe puedes hacer lo que te dé la gana. Además doy libertad a todo el mundo de hacer lo que quiera igual que yo. Me refiero a los cámaras y a los actores. Entonces al final nos limitamos mutuamente. Es una especie de anarquía. La libertad compartida te hace esclavo de los otros.
¿Cómo te iniciaste en el cine? ¿Hubo algún momento en el que supiste que esto era lo que querías hacer?
A los 12 años vi un programa de que grande es el cine, el programa de Garci. Ponían el sueño eterno de Hawks. Ahí lo supe. Desde entonces no he hecho otra cosa salvo inventar películas.
¿Qué cineastas o películas han influido más en tu trabajo?
Veo entre 2 y 3 películas al día. Supongo que todas.
¿Cómo influyen tus experiencias personales o tu trayectoria en las historias que eliges contar?
Pues es que mis experiencias personales son indisociables de mis experiencias cinematográficas. Me paso el día en el cine y cuando no estoy en el cine estoy haciendo cine.
¿Cómo te ha cambiado este proyecto como cineasta o narrador?
Pues ha sido el proyecto más completo que he hecho hasta ahora. Donde he podido crear una narrativa total.
¿Qué lecciones aprendiste de esta película que aplicarás en tu próximo proyecto?
Que si quieres, puedes.
¿Puedes compartir algún detalle sobre tus próximos proyectos?
Pues voy a rodar algo este verano pero no sé el qué. Seguramente se llame Ficción y será una ficción sobre la Ficción.
Finalmente, ¿qué consejo les darías a los cineastas emergentes que intentan contar sus historias de forma independiente?
Que cojan la cámara y graben y que tengan la valentía de equivocarse. Al final te compensa. Cuando se pasa mal solo es una percepción. Hacer cine es lo mejor que hay. Lo único posible.
